Asentándome: chikungunya y otros menesteres

Justo tres días después de dejar Colombianitos cogí una fuerte fiebre seguida de varios síntomas. Por “suerte”, ya estaba prevenido de que eso podía no ser un resfriado más. Durante el primer mes había oído hablar bastante del chikungunya, pues en Cartagena había una epidemia. Se trata de una enfermedad tropical que ya había afectado varios países aledaños anteriormente. Sin embargo, mi fuente primaria de información sobre esta enfermedad fue esta noticia.

Si la leéis, entenderéis que yo estuviera tan asustado con coger tal cosa. De repente, un malestar general te invade el cuerpo. Tienes la sensación de que te hubieran pegado una paliza, cada movimiento te cuesta un mundo… y encima tienes la fastidiosa fiebre.  A esto se le une un dolor intenso en algunas articulaciones y al cabo de tres días una erupción cutánea por la cual tu cuerpo se convierte en una montaña de granos, con su correspondiente picor. Así que después de un día sin salir de la cama, entendí que eso no era normal y acudí al hospital. Ahí te recetan un clásico paracetamol y agua (solo existe tratamiento paliativo) y reposo. Por suerte, he de decir que a mí no me pegó tan fuerte como los casos que se exponen en la noticia, y el sufrimiento fueron apenas dos días. Una vez se rebaja la fiebre todo se hace más soportable y al tercer día lo de los granos me pareció un mal menor sencillo de aguantar.

Botero y yo

El primer día al llegar a la ciudad, intentando pedir suerte a la gorda de Botero para no coger el chikungunya. No tuve mucho éxito. La foto es en la plaza de Santo Domingo, en el centro histórico

Al acabar mi fiebre chikungunya, llegaron las fiestas novembrinas de Cartagena, donde se celebra la independencia de la ciudad de… los españoles. No os preocupéis, que hoy en día ya nadie se mete con nosotros por ser los invasores y genocidas de su país -yo aún no encontré a nadie así-. Cuando sacan el tema suele ser en broma, y yo les replico que mi familia nunca salió de España, y que son sus propios antepasados los que masacraron a los indios y saquearon el país. De todos modos, para estas fiestas pasa lo que en España: que la mitad de la gente no sabe ni por qué se celebran y sencillamente toman parte de ellas. Comentar que la gente de la ciudad no aprecia en demasía estas festividades –muchos aprovechan para salir de la ciudad-, pues los delincuentes aprovechan para hacer su agosto y los barrios se vuelven un hervidero de violencia, aumentando considerablemente el número de robos, asaltos y homicidios. La gente con alcohol se descalabra en sobremanera, y por ello este año el alcalde sacó un decreto por el que se prohibía abrir los bares y discotecas más allá de las dos de la mañana, lo cual ciertamente propició las fiestas más tranquilas de los últimos años. Justo para entonces llegó mi primera visita, mi amigo Gonzalo, que venía de viaje por Suramérica y llegó a Cartagena. Por no ser menos que yo, decidió coger también el chikungunya y así disfrutar de una inmersión más completa en la ciudad.

plaza Trinidad fiesta

Una típica noche de fiesta siempre empieza en la plaza Trinidad, centro neurálgico de la vida nocturna de la ciudad, y lugar de reunión de locales y foráneos

Ya recuperado, organizamos un pequeño viaje: Barranquilla, Santa Marta y parque natural Tayrona. ¿Conocéis las típicas fotos de playa paradisíaca junto a la selva? Así era este último lugar, indispensable si venís por la zona. El Tayrona es la falda de la sierra Nevada de Santa Marta, cuyo pico mayor, el pico Bolívar, tiene casi 6.000 metros. El hecho de que esté casi pegado al mar hace de esta zona un paraje único, con una diferencia de paisaje y temperatura enorme en pocos kilómetros de distancia. El parque, además, incluye la posibilidad de visitar un pequeño poblado indígena existente desde hace milenios y donde todavía se encuentran indios que viven como tales. Así que en dicho parque pasamos unos días de relax y aventura, incluida una noche en la que acabamos durmiendo al raso… y se nos puso a llover a cántaros. Ahm, el camino hasta el pueblito indígena no lo hagáis en sandalias como yo… necesitaréis mínimo un sombrero y un látigo, parar poder subir eso al más puro estilo de Indiana Jones. El camino es emocionante y el final mejor, encontrando a los indios, sus cabañas, sus poporos –una especie de amuleto con una larga tradición-, sus hogueras, etc.

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Con mi amigo Gonzalo en una de las playas de Tayrona

En ese pueblito me dejaron probar por vez primera la hoja de coca…. sí, lo reconozco, me encanta la coca y quise pillar un colocón de los gordos para pegarme el gran viaje de vuelta. NO, si te creíste esto es que seguramente nunca hayas oído hablar de tal hoja: los efectos de mascarla no tienen nada que ver con los de la famosa droga, casi se parece más a mascar césped, y no me hizo efecto alguno. Se ve que es algo muy común entre las comunidades indígenas a lo largo de todo el continente. Aunque la cocaína se saca de la misma planta, para llegar a conseguir la droga se realiza un complejo proceso químico que incluye selección, concentración de la sustancia, etc. Un equivalente sería como tomarse una taza de café o tomarse cien (por favor, no probéis esto en casa, que la cafeína a esas dosis es mortal).

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Camino al poblado indígena, parque Tayrona

La vuelta a Cartagena no tuvo mucha historia. Al volver justo me entró un proyecto de una casa desde Mallorca, que fui compaginando con el grindeo (jugar a poker, para los mundanos). Quince días apenas, en los que hice algo de vida social y una pequeña escapada a la ciudad de Montería, cerca de Panamá. En cuanto al poker, durante mi tiempo en Cartagena hice 70.000 manos para olvidar. He aquí la gráfica de toda mi estancia en la ciudad, prácticamente toda en NL 50:

En esta gráfica es la primera donde se puede apreciar lo que es la varianza en el poker. Debería haber perdido nueve cajas, pero perdí unas treinta

En esta gráfica se puede apreciar lo que es la varianza en el poker. Debería haber perdido nueve cajas, pero perdí unas treinta

A pesar de las pérdidas, me quedé a cero gracias al rakeback. Me explico: la sala de poker nos cobra por jugar un 5% de cada bote. Esto es muchísimo dinero a la larga, mucho más de lo que parece a simple vista. Para que te quedes en esa sala y no te vayas a otra, te devuelven parte de esa comisión. Esto es el rakeback, que suele variar entre un 10 y un 60% de esa comisión. Y así fueron los meses de octubre noviembre y medio diciembre, conformando un comienzo pokerístico para olvidar en las Américas. Lo bueno de hacerlo tan mal es que a partir de aquí, ¡mejorar es fácil!

El 14 de diciembre dejé definitivamente Cartagena, mi ciudad de acogida en esta aventura latinoamericana, dirigiéndome a mi siguiente destino: Venezuela. Aprovechando el viaje decidí visitar unos días Valledupar, la capital del vallenato; esa música insoportable donde un acordeón chirría contínuamente -siento no morderme la lengua, soy incapaz de apreciarla-. En esta ciudad me acogió un compañero de la escuela de poker, Ricardo: un chico con muchas historias que contar y muchos puntos en común conmigo, que me hizo ver el otro lado del poker… el cash live (es decir, poker en vivo), del que había vivido durante varios años en España. Sin duda un buen contacto que valió la pena conocer. La ciudad como tal de Valledupar, sin demasiado interés turístico, a la par que otras como Sincelejo, o en menor medida Santa Marta o Montería. Imagino que la mayoría de las ciudades pequeñas de estos países tienen poco que ver desde un punto de vista turístico. No así desde un punto de vista social o cultural, y así creo que debe ser el modo de visitarlas y disfrutarlas, con alguien que las conozca, pues así lo hice yo y las disfruté.

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Con Ricardo camino de Atánquez, disfrutando de la sierra de Santa Marta

Finalmente el 17 de diciembre me dirijo al país más conflictivo de toda Suramérica… Venezuela, un lugar donde entre 2013 y 2014 murieron 50.000 personas por muerte violenta, donde asaltos y robos están a la orden del día en cualquier lugar y a cualquier hora, un lugar donde los sueldos son bajísimos y donde existen cuatro cambios distintos de divisas. Pero también un país donde el dinero cunde, el clima es buenísimo, y los paisajes espectaculares. En definitiva, un mundo por descubrir, interesante también por ser uno de los pocos “bloques antiimperialistas” existentes en el planeta. Pero eso será otro capítulo…

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Mapa del Caribe colombiano. Hice cuatro viajes con base en Cartagena: el primero a Sincelejo y sus playas cercanas, el segundo a Barranquilla, Santa Marta y Tayrona, el tercero a Montería y el cuarto ya hacia Venezuela pasando por Valledupar, Maicao y Maracaibo

BSO: 

Una famosísima canción de salsa en todo el mundo, del conocido Joe Arroyo, oriundo de Cartagena. Un clásico en cualquier local de salsa del planeta, pero más si cabe en los de esta ciudad. En el vídeo se puede apreciar la belleza de la urbe y su muralla. Cartagena posee casi con toda seguridad el centro histórico mejor conservado de toda Latinoamérica.

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Próxima entrada: Llegada a Venezuela. Carta a un compañero revolucionario

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5 comentarios en “Asentándome: chikungunya y otros menesteres

  1. Muy bien narrado el viaje. Un placer leerte. Ya mes has enganchado y sigo a la espera de nuevas entradas. Ya que estás cerca, te recomiendo Perú y en es especial Machu Pichu, si es que te gusta caminar.

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    • Gracias Yosherman, se agradece el feedback =). La verdad que caminar no es mi fuerte, pero sí, Perú parece un país bastante atractivo también!

      Ahm, y si te gustó, sigue atento a la próxima actualización, que la parte de Venezuela se pone muuuy interesante 😉

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  2. Hola squip! Leyéndote me ha surgido una duda: yo también juego al poker online (no en limites tan altos como el tuyo, concretamente en NL5), y quería preguntarte en que sala juegas y como lo has hecho para tener ese rackeback tan elevado? Muchas gracias.
    Gran blog y muy bien explicado :).

    Saludos

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    • Buenas Fer =) gracias por comentar. Lo primero que debes saber, es que el porcentaje de rakeback suele aumentar cuanto más dinero juegas. Así que en NL5 va a ser complicado encontrar un buen rakeback en cualquier caso.

      En cuanto al mío, esas manos están jugadas en party.es y stars.es. Quizá es un poco engañoso, porque en party estaba desbloqueando un bono de nivel platinum, y en stars tenía el bono de bienvenida, así que para nada es el rakeback habitual, que suele ser paupérrimo, como en todas las .es.

      Mi consejo es que mientras sigas en los microstakes no te fijes tanto en el rakeback sino en intentar batir el field, ya que va a ser mucho +ev. Así que me metería en la sala más blanda. Cuando busques un buen rakeback, ya tendrás que irte a las .com, sin duda…

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  3. Pingback: Medellín es ciudad. Vuelta a Colombia |

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