La anarquía socialista

Como todos sabéis, Venezuela, cuyo nombre oficial cambió hace unos años y ahora se llama República Bolivariana de Venezuela, tiene un gobierno socialista o comunista, como se le quiera llamar. Hugo Chávez, carismático político y militar, subió al poder en 1999, y desde entonces han venido 16 años de gobierno socialista initerrumpido. En cuanto a la ideología, este tipo de gobierno se caracteriza por intentar crear un estado fuerte que pueda ocuparse con eficacia de la mayor parte de asuntos relativos al país, como contraposición al liberalismo y al laissez faire. En concreto, el gobierno venezolano lleva tan al límite esta aserción que recuerda un poco a aquel gobierno del Gran Hermano en 1984. Los tentáculos del estado son alargados y se inmiscuyen en todo tipo de terrenos.

Nuestro querido Comandante Hugo Chávez

Paradójicamente, lo que en un principio debiera resultar en un Estado con mucho más control del que estamos acostumbrados a ver, resulta en el estado más anárquico que yo conocí. Anárquico, porque aquí no existe la justicia. Anárquico, porque la confianza en las instituciones y en la propia ciudadanía desapareció. Anárquico, porque aquí la ley que rige es la ley del más fuerte. El “sálvese quien pueda”. La sociedad está fracturada. La justicia brilla por su ausencia. La impunidad es casi total. Venezuela es un país con más muertos que en Irak en plena guerra y que lucha por ser líder en la clasificación mundial. Reflexionemos sobre las cifras que se manejan: en Venezuela hay un muerto por violencia cada 20 minutos. En el artículo introductorio sobre Caracas vimos que la ciudad tiene una tasa de 134 homicidios/100.000 habitantes, esto es, 1 muerto/746 personas. Quiere decir que si tengo 700 amigos en facebook, lo normal sería que conozca directamente a uno que mataron, si no a varios. En España, para hacernos una idea, este dato ronda los 0,80 homicidios/100.000 habitantes.

Acorde con el caos del país, Venezuela es lugar ideal de refugio de narcotraficantes, terroristas y demás gente de esa calaña. Eso sí, siempre que sean afines al régimen y no levanten la voz.

Yo no diría que la crisis del país es causada por el tipo de gobierno. En mi opinión, gran parte de responsabilidad de todo esto lo tiene la enorme corrupción que asola el país. Es difícil valorar una ideología cuando ésta no se aplica como se enuncia, sino que se tergiversa en sobre manera. Ya se sabe, si procesaran todo lo que predican… quizá otro gallo cantaría.

Ni España, un país que cualquiera de mis compatriotas considerará profundamente viciado, ni siquiera Colombia, estado por seguro de los más corruptos del continente, le llegan a Venezuela a la suela de los zapatos. En Venezuela es corrupto desde el de más abajo hasta el de más arriba. Es un país donde se sabe abiertamente que media familia de la mujer del presidente está enchufada en altos cargos de la justicia. Se sabe que las hijas de Chávez, teóricamente de familia humilde, se construyen una mansión en uno de los barrios más exclusivos de Caracas, la Alta Florida. Se sabe y se acepta.

Es un país donde no hay separación de poderes. Tampoco los cuerpos policiales, ni el ejército, son independientes. Todos sus dirigentes son profundamente chavistas. El tema de la corrupción en estos cuerpos es especialmente preocupante, pues la población no tiene a qué acogerse. Tanto es así, que en caso de problemas, la gente recomienda antes dirigirte a un transeúnte cualquiera que a un policía. Los policías son los primeros malandros, los primeros ladrones, cuando no asesinos o cómplices de distintos delitos.

Fruto de toda esta anarquía, viene todo lo demás. He aquí algunos ejemplos:

  • Alquilar una habitación

En Venezuela, la ley protege mucho al inquilino. Se podría decir que demasiado. Si un inquilino tiene un hijo menor de 18 años, por ley, no es posible echarlo de su casa, aunque no pague. Es más, si una familia okupa una casa, no se la puede echar. Tampoco si ocupa una parcela y se autoconstruye su casa.

Si el inquilino no tiene hijos menores, hay que hacer todo un trámite judicial para echarle. Como se sabe, la  justicia no funciona en este país, así que en la práctica echar a un inquilino es casi imposible. Por todo esto alquilar una habitación resulta difícil, pues existe un temor generalizado a alquilar.

En la práctica, es un riesgo grande dejar sola tu casa en Venezuela. Primero, porque es muy fácil que te roben. Y segundo, porque podrían ocuparla. Cuando mi tío se llevó a su madre a Puerto La Cruz por los altercados del año pasado, dejó todas las ventanas tapiadas con cartones para evitar que tiraran bombas lacrimógenas. A la semana, los vecinos le llamaron porque una familia quería ocupar la casa, ya que “estaba deshabitada“. Por suerte los vecinos son de confianza y un piso es más difícil de acceder que una casa, así que todo quedó en agua de borrajas. Pero el riesgo existe. De hecho, por todo esto, cada vez que mi tío deja su casa en Puerto La Cruz, deja a alguien al cargo, además de los dos rottweilers que la custodian día y noche.

Cuando estuve buscando habitación en Caracas, tenía claro que sólo había un lugar posible donde yo podía estar tranquilo: Chacao, que es la única zona donde me iba a sentir seguro. En el barrio ya me conocían, y tenía a mi tía y a algunos vecinos con los que poder contar en caso de tener problemas. Hacer vida allá no me suponía ningún problema y además era “céntrico”. El tema es que las habitaciones de alquiler en Chacao prácticamente no existen. Y si alguna vez las anuncian, no te cogen el teléfono, “ya la ocuparon”, “son para dama”, etc. Al final, tras una semana estresante y gracias a los contactos -aquí funciona todo por el boca a boca-, conseguí algo para un mes.

  • Alquilar un coche

Conseguir una habitación no es lo único difícil en este país. Un fin de semana, por ejemplo, queríamos irnos a Coro, una ciudad pequeña hacia el oeste. No pudimos por no haber coches de alquiler en todo Caracas.

Los concesionarios en Venezuela están vacíos, y hace tiempo que conseguir un coche se ha vuelto complicado. O tienes contactos en el gobierno, o en el ejército. Si no, tienes que conformarte con los de segunda mano. Por ello, hay tantos coches antiguos. Por ello, hay escasez también de vehículos de alquiler. Y por ello, Venezuela es el único país del mundo donde un coche de segunda mano, aumenta su valor y su precio con el paso del tiempo.

Aspecto de un concesionario típico en Venezuela

La antigüedad del parque automovilístico hace que la seguridad vial sea mucho peor, y que los accidentes sean habituales. Esto es especialmente en un país donde quedarse tirado en la carretera te convierte en carne de cañón para que te roben, especialmente de noche. Dado como está el tema, no recomiendan pararse en la vía salvo caso de extrema necesidad, como fue el caso nuestro…

Por cierto, parece que me haya metido un calcetín en la boca… mis disculpas, ya veis para la tele no valgo.

  • Billetes de avión

Gran parte de las compañías extranjeras dejaron de operar en el país porque el gobierno no les paga lo que les debe. La mayoría de las que quedan son aerolíneas nacionales. Los vuelos fuera del país son escasos y muy caros, y siempre a/desde Caracas. Los vuelos internos son, paradójcamente, muy baratos. El problema, al menos “oficialmente”, es que es complicado conseguir plazas. Digo oficialmente, porque la manera de funcionar de todo esto es muy singular. Para ello voy a contar como compré el vuelo para Navidad:

Necesitaba dos billetes, un Maracaibo-Caracas y un Caracas-Barcelona. Bien, el primer vuelo lo compré con Ibelis por internet (con tarjeta no venezolana tendría el ratio de cambio del gobierno, con lo cual sería una ruina). Para el segundo billete… la compañía que los vende no permite la compra por internet. Mi tío fue varias veces a una agencia de viajes sin éxito porque “son fechas muy malas”. Finalmente pudo conseguirme el vuelo gracias a un contacto, como funcionan las cosas en este país -y en el mío, siendo honestos-.

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La entrada al hall del aeropuerto de Maracaibo… parece una iglesia

La noche anterior al día del vuelo yo dormí en San Antonio, pueblo a las afueras de Caracas. Mi avión salía a las 8 de la mañana de Maiquetía, el aeropuerto de la ciudad. Salgo de casa a las 5.45 y me encuentro un atasco de una hora y media, causado por un accidente triple de los más aparatosos que vi nunca. Llego agitado al aeropuerto a las ocho menos veinte, ya dando por sentado que he perdido el vuelo, y pensando qué va a ser de mí en una ciudad como Caracas y sin poder comprar pasaje “por las fechas”. Bien, pues me dirijo corriendo a ventanilla y les digo que tenía un vuelo a las ocho y que si tienen algún vuelo en lo que resta de día. El chico del mostrador me pide que me calme, y me propone que elija hora: a las doce, a las cuatro y a las nueve. ¿Cómo?? ¿No era este el mismo vuelo “imposible de conseguir por las fechas”? Bien, pues así son las cosas. Visto lo visto, repetí el modus operandi varias veces más durante mi estancia en el país, comprando los billetes “que no habían” en las agencias, en el mismo aeropuerto. Por suerte en este país, los precios de los vuelos no te salen por un ojo de la cara si los compras el mismo día; ¡el precio es el mismo!, y son muuuuy baratos: ¡entre 800 y 1800 BsF, unos 4-9 euros!

Pero lo más curioso de este episodio fue que… ¡al final me dejaron pasar, para mi vuelo de las ocho! Gracias a que siempre viajo con una sola mochila enorme, “no tenía que facturar”, con lo que fui corriendo hasta el avión, y a las ocho menos cinco estaba embarcando, justo enganchando al último pasajero que entraba al avión. Por supuesto, al llegar a cabina cogieron mi mochila y la trasladaron a bodega, pues no cabe de ningún otro modo. ¿Y yo me pregunto: en qué otro país te permiten la entrada a veinte minutos de la salida del vuelo? Pues eso… que hay cosas que son estupendas en este país, y una de ellas es la libertad y facilidad con la que se consiguen hacer algunas cosas, que en otro país serían imposibles.

Para acabar, me gustaría recalcar que amo este país. Si bien cuando releo los artículos sobre Venezuela me siento a mí mismo muy crítico, esto es porque en realidad pienso que debo hacer denuncia de lo que ocurre en estos momentos. También porque hay una infinidad de cosas que funcionan realmente muy distinto a como lo hacen en mi país -desgraciadamente para mal muchas de ellas-, y por ello pienso que tiene interés relatarlas. Pero quiero subrayar que he pasado ahí tres meses cojonudos, y que ello ha sido gracias a muchos otros aspectos positivos, que iré contando en los sucesivos artículos. Y especialmente, quiero destacar a su gente, cuyo trato me ha hecho sentir como en casa en todo momento.

Os dejo con otra de las míticas canciones que no paran de sonar desde que llegué por estas latitudes. Por cierto, que está grabado en Medellín, ciudad donde me encuentro actualmente.

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Próxima entrada: Disfrutando Caracas

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3 comentarios en “La anarquía socialista

    • Barcelona, Anzoátegui, Venezuela. No Barcelona de España… sí, 4 euros es un precio estándar. Sobre la ciudad, explico un poco más en la entrada sobre Puerto La Cruz.

      No, no es tan peligroso. En cualquier caso, no conviene “dar papaya”. Lo más peligroso fue estar ahí parados sin señalización ni nada… no sé si te ha ocurrido alguna vez, pero que te pasen los coches a más de 100 km/h a dos metros no es muy recomendable. Luego además el problema fue que no teníamos las herramientas para cambiar la rueda, por lo que intentábamos parar a los coches hasta que uno nos ayudó. Se ve que la gente antaño te ayudaba sin problemas, pero hoy en día el problema es que si él se para, nosotros no sabemos si nos va a ayudar, o a robar. Y el tiene el mismo problema, no sabe si vamos a robarle. Es parte de la psicosis colectiva.

      En cuanto a la seguridad en la carretera, en realidad, el mayor peligro es quedarse varado solo, pues es cuando eres más vulnerable. Y esto ocurre en carreteras poco transitadas, a cualquier hora, o en las carreteras principales ya de noche. Si eso mismo nos pasa dos horas más tarde sí es un problema mayor.

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