Disfrutando Caracas

Sin duda, Caracas es una ciudad donde me planteo quedarme a vivir, el día que mejore la crisis venezolana. Mi estancia allá fue divertida, además de provechosa económicamente.

El primer acierto fue contactar con gente de couchsurfing, pues esta comunidad va mucho más allá de “conseguir una casa gratis”, y de hecho en esta ocasión lo usé exclusivamente para introducirme socialmente en la ciudad. Gracias a Sahira, Oswaldo y Carolina descubrí partes de Caracas que de otro modo no hubiera explorado jamás.

El centro de Caracas no me pareció tan peligroso como cuentan. Imagino que es como todo, el peligro es inherente, y si no tienes mala suerte, pues no lo sufres. Me gustó el centro porque está más cuidado de lo que esperaba, y se ven bastantes edificios nuevos/modernos, en comparación con el resto de ciudades de estas latitudes en las que había estado hasta la fecha. También me agradó que tuviera varias calles peatonales, se agradece, pues en estos países el peatón es prácticamente un cero a la izquierda y los coches te atropellan allá donde vayas. Vi varias bilbiotecas, el panteón donde tienen enterrado a Bolívar, el parque de Carabobo, y otros sitios emblemáticos. Peculiar me pareció la plaza del Venezolano, donde cualquiera que pase se pone a bailar en cualquier momento, algo desde luego insólito en mi país, y que da una idea de lo genial que es aquí la gente.

gente bailando p venezolano

Gente bailando en la plaza del Venezolano

También visité la universidad. Carolina me llevó a la suya, que es la Universidad Central de Venezuela, la primera de todas y la principal del país. La primera vez que veo un campus universitario a la americana. Hay sin duda campus universitarios en España, pero nada comparable al ambiente que aquí se respiraba.

Palmeras UCV

Palmeras y guacamayas (en lo alto se ven) conviven en la universidad

Primero, porque ya me diréis donde se encontrar un campus universitario bien verde, lleno de palmeras y guacamayas, y con 25-30 grados todo el año. Y luego, obviamente, por cómo es la gente aquí. Las facultades estaban unidas por grandes corredores cubiertos exteriores. Pues bien, estos corredores estaban llenos de chiringuitos, venta de libros, de arepas, etc. Y más allá de eso, estaba lleeeeeno de gente charlando, comiendo, bebiendo… tanta que pensé que había llegado en un día de fiesta o algo así, pero para nada, ¡ahí es lo habitual!

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Un campus verdísimo, con la montaña de fondo y buena temperatura siempre. ¿Qué mas se puede pedir?

Aproveché para visitar la facultad de arquitectura, y me metí en una clase de proyectos para ver como cambiaba el tema. Sorprendentemente me pareció bastante similar a lo que era mi facultad: al menos así a ojo de buen cubero, el nivel de trabajo se veía alto, la gente estresada, y las correcciones, la misma paja filosófica de siempre.

arquitectura facultad

Correcciones de proyectos en la UCV

Por desgracia, también aquí ocurren asaltos. Hace años el campus era un lugar seguro, pero hoy en día ni eso se salva. La noticia me impactó, pues ocurrió apenas unos días más tarde de visitar yo la facultad… Aprovecho para recordar que en Barcelona durante un tiempo también había redes que se dedicaban a robarnos los portátiles. Vaya, que en todos lados cuecen habas (aunque claro, una cosa es un robo, y otra un asalto a mano armada…).

Monumento uni

Posando con uno de los monumentos que hay entre facultades

Otra zona que visité fue El Hatillo. Es un barrio a las afueras de la ciudad, donde la gente suele ir a comer o cenar porque es tranquilo. Hay una plaza central rodeada de bares y restaurantes. Muy cerca, es la zona donde viven gran parte de los mayores ricos del país.

calle de el hatillo

Calle del barrio de El Hatillo. Densidad baja y ambiente distendido

Y mientras tanto, pasaba los días en Chacao. Es curiosa la singularidad del ambiente de la ciudad. Al poco de llegar, cuando bajaba a la Avda. Francisco de Miranda, que es la principal que cruza por Chacao, me invadía una sensación extraña. Especialmente de noche, parecía como un sueño vívido, como si no fuera del todo real.

Durante el día, y dados los precedentes del año pasado y las manifestaciones de este año, en cada esquina hay antidisturbios. Es fácil encontrarte 8 o 10 cada manzana, con sus armas, escudos, cascos, coderas, chalecos antibalas, etc. Recordemos; estos son los mismos que luego se dedican a robar o a disparar bombas lacrimógenas (o tiros alguna vez) contra los edificios. El primer día acojona un poco, aunque luego te acostumbras. Por su aspecto, son prácticamente robocops. Me imagino que se estarán asando, porque de negro y tan abrigados con el sol que pega…

policia chacao

Imaginaos pasear por el barrio con diez de estos en cada esquina, durante todo el día…

Paradójicamente y a pesar de ser el barrio “bueno”, Chacao es un barrio donde se encuentran bastantes camellos o jíbaros, como aquí los llaman; pero son de estos que nunca identificarías como tales a menos que te lo indiquen. Sencillamente son gente normal que hacen negocio con esto, y por ello se pueden permitir vivir medianamente bien en una zona buena.

Cuando ya tenía habitación, aproveché para echar manos al poker y seguir con el trabajillo de arquitectura que me había salido. La verdad que las cosas no pudieron ir mejor en cuanto al poker, y recuperé prácticamente todos los gastos del viaje hasta la fecha en apenas un mes y medio. Menos mal, ¡no todo iban a ser castañas! Aparte de lo jugado en modalidad de cash, me gané un pequeño torneito. Nunca los juego, pero esta vez me dio por probar unos cuantos durante unos días. Adjunto gráfica de lo jugado en Puerto La Cruz y Caracas, antes del laaaargo viaje que haría posteriormente:

diciembre-enero 2015

Solía quedarme las mañanas trabajando en casa, y siempre desayunaba, comía y cenaba fuera. Al fin y al cabo, es más barato comer las tres comidas básicas fuera, que comer en casa en España, así que es algo que me podía permitir. Además, conseguir los alimentos que quieres es habitualmente difícil o imposible, y desde luego que yo no fui a Venezuela para hacer ocho horas de cola para poder comprar mantequilla o leche, si lo puedo evitar. Por todo esto, apenas cociné en tres meses.

Y luego, algunos fines de semana, mi tío venía de Puerto La Cruz a ver a su madre, y hacía vida con él. Aunque es un hombre para mí ya de otra generación, es de esas personas con un espíritu joven brutal, y como es un hombre muy sociable, no es difícil congeniar. Como anécdota extra de cómo está el país -otra más-, contar que un sábado fuimos a hacer mercado. A las nueve de la mañana pasamos por la farmacia (sí, aquí hasta yo me levanto pronto, no como en España). Pues bien, a las siete y media habían tenido un intento de atraco. Así es esta ciudad… por suerte a mí nunca me pasó nada, pero como dice mi tío: “aquí uno sabe cuando sale, pero no sabe cuando regresa… si es que regresa”.

Estando en Caracas tuvieron lugar algunas noticias sorprendentes que dejan una idea de lo que está sucediendo. La primera, la encarcelación de los dirigentes de Farmatodo, la principal cadena de productos farmacéuticos y víveres básicos del país, tiendas en las que yo mismo compré varias veces. Y al poco tiempo, la encarcelación del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, perteneciente a la oposición.

Ya por último, me gustaría hablar de Caracas… de noche. En un país que está casi en el Ecuador, el Sol sale y se pone a la misma hora, con escasa variabilidad a lo largo del año, aproximadamente de seis a seis. Esto quiere decir que a las siete es siempre noche cerrada. Dada la actual situación, existe un toque de queda no escrito, que se hace notar a partir de las nueve-diez de la noche. Si de día hay peligro, desde luego la noche es mucho peor, así que la gente en general opta por quedarse en sus casas. Ya de madrugada la cosa se pone especialmente fea. Esto no quiere decir que no se pueda salir, sencillamente significa que los riesgos son mucho más altos. Por todo esto, yo tenía miedo a salir de noche. Sin embargo, no vine hasta aquí para quedarme en casa, ¿no? y dado que Dgisa, la amiga de Ibelis, sabe manejarse más que bien por la ciudad, pues me animé. Eso sí: de puerta de casa a puerta de la discoteca. En coche. Nada de caminar por ahí.

1st night party Caracas

Con Ibelis y Dgisa, mi primera noche de fiesta en Caracas, en un local de salsa

La primera vez fuimos a un sitio muy VIP al que iba Dgisa habitualmente, que era bastante seguro. Luego ya con el tiempo me animé a salir a otros sitios no tan buenos y con otra gente. Especial mención a una vez que salí por una de las zonas de fiesta más típicas, el barrio de Las Mercedes. Fuimos a cenar un grupo de cuatro, para luego meternos en una de las discotecas del lugar. Sobre mis recuerdos de ese sitio… pues sin duda alguna, uno de los sitios más surrealistas en los que he estado nunca. Para esto debo explicar algunas cosas antes.

Primero, debo decir que en Venezuela, las mujeres feas murieron. Las exterminaron a todas hace años. Vale, quizá esto no es 100% cierto, pero es lo que piensa uno cuando entra en una de esas discotecas. Son todas auténticas barbies, todas modelitos que podrían ganar cualquier concurso de belleza.

La mujer venezolana es en general mucho más presumida que la española, y la cultura de la imagen en este país es mucho más fuerte. Venezuela es un país bastante más machista que el nuestro, así que todo el tema de la igualdad entre sexos diría que aquí no se aplica, o al menos, no del mismo modo ni con la misma intensidad que allá. Esto desemboca en lo siguiente:

Aquí el hombre paga. Siempre. Es más, algunos hasta se molestan si no les dejan pagar, pues se entiende como parte de la “caballerosidad del hombre”. Esto subcomunica, a un nivel casi inconsciente, que el hombre tiene cierto poder. Él decide, porque él es el que pone el dinero. Él va a pagar, y la mujer le va a complacer con su compañía. Y la mujer, es la que “tiene que estar bonita para el hombre”. En realidad nada nuevo bajo el Sol, sencillamente que aquí es mucho más obvio y drástico que allá. A las mujeres les gusta sentirse bonitas, y por ello se cuidan y se arreglan muuuuucho. Algunas (no pocas) lo llevan a tal extremo, que se operan para tener una mejor figura. Operarse aquí con 18 años es tan normal como comprarse un coche en España… eso que llevas toda la vida deseándolo, consigues ahorrar un dinero y lo haces.

Y luego… hay que hablar del tema de la prostitución. En España está muy claro: todos sabemos cuál es puta y cuál no, sencillamente las putas están en su sitio, que son los puticlubs, o en las esquinas de las calles de algún polígono.

Aquí -e igualmente en Colombia- la cosa cambia, porque además de las putas tradicionales, tienes las llamadas prepago. Y estas no son tan fáciles de identificar, y menos para un extranjero. Sencillamente son chicas que se confunden entre la multitud, habitualmente en discotecas, que si te acercas a ellas te van a seducir y a tratar de sacarte dinero, primero en bebidas, y luego en sexo. Como aquí el hombre invita a todo, saber si estás ligando o no se vuelve complicado… si bien hay ciertos truquitos. Mayormente: si se viste muy provocativa, suele ser puta (provocativa me refiero como cualquier chica estándar en España, no más). Si está sola en la discoteca, suele ser puta. También van a menudo en parejas. Y si está muy buena, pues es probable que sea puta también, sí. Esto es porque, de las chicas que se operan, algunas quieren “sacar rentabilidad a su operación”, y por ello se dedican a ejercer como prepagos. Es algo bastante extendido. Por ejemplo, una conocida tenía un grupo de cinco amigas, de las cuales dos, eran prepago. Diría que está, aunque mal visto, “aceptado” entre ellas, dado lo difícil que es ganarse el pan aquí, y que eso les permite tener una vida más que cómoda. Y bueno, esto no quita que por supuesto haya muchas otras que no son prepagos, sencillamente en la discoteca, se confunden todas.

Y bueno, todo esto para explicar el ambiente de la disco: era como estar en una película, ¡¡que sensación más extraña!! Por supuesto una discoteca es siempre una discoteca, pero tooooodo cambia: el aspecto de la gente, su forma de ser, de bailar, la ropa, la música, el estilo del local, y… las mujeres. Realmente, increíble lo de las mujeres.

En resumen, una buena experiencia en la que tuve la sensación de estar en un local muy underground, si bien imagino que en Caracas será el estándar. Así que si alguien se atreve a viajar a Caracas… ¡que no se olvide de disfrutarla de noche!

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Bien acompañado en Las Mercedes

BSO: tema que se escuchaba hace muchos años en la noche caraqueña, pero que aún hoy día la gente recuerda como una especie de himno. Algo así como el flying free venezolano. De hecho, recuerda mucho a toda esa música electrónica de los 90.

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3 comentarios en “Disfrutando Caracas

  1. Muy buenas, a partir de postear en el foro de Poker-Red en un hilo sobre Venezuela me han recomendado seguir tu blog, el forero AnKoIv, y por lo poco que te he leído ya se que me va a encantar seguir leyendo tus entradas. Me has recordado a otro blog que sigo que también combina viajes y poker y ahora anda por México.
    Yo también posteo de vez en cuando junto a uno de mis mejores amigos que grindea desde el Sudeste Asiático, he hecho 5 rutas por allí así que si algún día te da por cambiar de aires y quieres conocer esa zona encantado de echarte un cable, te adelanto que de todos los lugares que he conocido el mejor hasta ahora es Filipinas, y con diferencia.

    Como te digo también juego al poker desde hace muchos años y viajo todo lo que puedo y más, aunque ahora mismo no me dedico al poker profesionalmente.

    Corto y cambio de momento, para seguir leyéndote 🙂
    Saludos desde Madrid.
    Tony.

    https://maniacospro.wordpress.com/

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  2. Hola! =) luego me meto en poker-red y contribuyo al hilo… ya me parecía un poco raro que de repente se me hubieran disparado las visitas sin publicar ni nada lol

    Ya le estuve echando un ojo a tu blog 😉 y si me pasas el de México le echo un ojo también! =)

    Interesante lo de FIlipinas! Es probable que tarde o temprano me dé una vuelta por esa zona 😛 aunque no de momento. Y si voy habrá que mirar la ley y tal, no sé si has visto la movida de Elías en Tailandia…

    saludos!

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  3. Pingback: Viviendo del poker en Medellín |

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