Viviendo del poker en Medellín

Como comentaba en el anterior artículo, mis primeras semanas como “profesional” del poker se hicieron duras. Esperaba meter muchas horas el mes de abril, en plan “época de exámenes finales”, y empezar en mayo en NL 100 cómodamente. Sin embargo, no conseguí batir NL 50, frustrándome y dedicándole un montón de horas más. No perdía dinero, pero tampoco ganaba lo suficiente. Y a Ricardo tampoco le iba mucho mejor, por lo que había una sensación general de frustración en el piso. Y así pasó mayo también, con altibajos en el juego y una montaña rusa de ganancias y pérdidas.

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Vistas desde mi edificio. La universidad de Medellín, con un cerro al fondo

Para colmo, descuidé mi vida social, consiguiendo que se me hiciera aún más duro. No fue hasta junio cuando empecé a ver, aún con muchas dudas, signos de mejora en el juego, mes también en el que me forcé a salir de casa, conocer más gente, apuntarme a clases de salsa, etc. ya que la situación era insostenible, y tampoco tenía la certeza de que fuera a batir el nivel pronto.

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